Ese swoosh que hace tu escusado cuando le jalas no significa que tu desecho desapareció por completo del plantea. Esa agua sucia, junto con residuos orgánicos e inorgánicos, viaja por tuberías hacia sistemas de alcantarillado y eventualmente a plantas de tratamiento o cuerpos de agua. En las ciudades es parte de lo que se conoce como ciclo urbano del agua: consumo, drenaje, tratamiento y, en algunos casos, reúso.
¿Tratamiento o fuga masiva?
En México nos enfrentamos a un gran problema: solo se trata aproximadamente el 10% del agua residual antes de liberarla al ambiente. En algunas ciudades, como la CDMX, apenas el 40% de las aguas recolectadas reciben tratamiento, lo que significa que la mayoría regresa al medio ambiente y fluye como contaminación sin control.
Las consecuencias de un sistema saturado
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Contaminación en ríos y presas: El río Tula, en Hidalgo, es uno de los más contaminados del país, recibiendo miles de millones de metros cúbicos de aguas residuales, muchas de ellas crudas.
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Daño a ecosistemas y salud: En Veracruz, una planta para tratar aguas fue clausurada por verter contaminantes y gases tóxicos al río Escamela, afectando biodiversidad y las comunidades aledañas.
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Inundaciones con aguas negras: En la colonia Culturas de México (Chalco), más de 7,600 personas estuvieron 20 días expuestas a aguas negras tras un colapso del drenaje y acumulación de basura.
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Infraestructura obsoleta: La Ciudad de México tiene un sistema de drenaje profundo impresionante, pero con tramos que llevan funcionando más de 80 años y en malas condiciones, lo que facilita inundaciones y fugas.
Problemas que cuestan caro... literalmente
La contaminación del agua implica pérdidas de hasta 900 mil millones de pesos al año, mientras que los costos por el manejo inadecuado ascienden a 57 mil millones.
¿Qué se está haciendo?
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Modernización en CDMX: La Secretaría del Agua cuenta con 15 mil millones de pesos para mejorar el sistema de agua, desde automatización y reducción de fugas, hasta tratamiento de aguas residuales y recuperación de cuencas.
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Cooperación binacional en Tijuana: México y EE. UU. invertirán 693 millones USD para frenar la contaminación del río Tijuana, mejorar plantas de tratamiento, infraestructura y monitoreo en tiempo real.
¿Y qué puedes hacer en casa?
Pequeños cambios como elegir productos amigables pueden marcar la diferencia:
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Opta por limpiadores biodegradables o sin fosfatos para evitar carga contaminante adicional.
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Usa productos que no dañen los sistemas sépticos o plantas de tratamiento, cómo Buen Rollo.
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Instala válvulas anti‑reflujo si vives en zonas inundables para evitar que aguas negras regresen a tu hogar.
Incluso explora tecnologías domésticas como lombrifiltros, que usan lombrices para procesar aguas negras de forma natural, produciendo humus como subproducto limpio y útil.
Nadie habla del drenaje... hasta que huele mal o llueve fuerte y todo se inunda. Pero es vital entender que ese acto cotidiano tiene eco ambiental. Elegir productos adecuados y apoyar infraestructuras eficientes nos ayuda a transformar ese “misterioso acto” en un ciclo que realmente funcione.
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